El dibujo ha sido un medio de expresión que siempre me ha gustado, por la rapidez, la soltura y el resultado menos acabado que los cuadros. Es un campo donde se puede experimentar con libertad.

Durante 6 años participé en un supermercado de arte en Alemania, y allí tenía el compromiso de mandar 80 obras al año, de cuatro tamaños diferentes, para cuatro precios. Así que el número de dibujos se multiplicó. Parece mucho, pero a la vez me llevaba a dibujar. Los últimos tres años casi no lo he hecho.

Me venía bien esa obligación porque me sacaba de actividades físicamente más duras como pueden ser las escultóricas, y me abría cantidad de universos debido a la necesidad de buscar temas nuevos.


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