Fue por azar que entré en el mundo de la gráfica, ya que lo poco que había trabajado con el grabado no me interesaba  por su  falta de inmediatez.

Me dieron una beca para hacer xilografía en Betanzos, Galicia y allí descubrí que esa técnica me iba como anillo al dedo. El proceso de realización de la plancha es una talla escultórica, y el resultado tras su estampación de una frescura y energía que venía muy bien a mi trabajo. No la he desarrollado demasiado porque es muy trabajosa,  o por que me gusta hacer tantas cosas que no puedo dedicarle tiempo a todas, sin embargo se que en algún momento me sumergiré en ella.

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