El candidato a presidente nacional se pasea por el mercado, saluda y sonríe. En un puesto esquinado Dalma vende dibujos, estampas que reproducen el paseo marítimo y el puerto.

Mira al candidato y le asombra que pueda saber de tantos asuntos como demostró en el debate de la televisión. Que tenga decidido qué hacer con los norcoreanos, los iranís, los canadienses, los mexicanos…. Con los rusos, los chinos, los palestinos…

Y que al mismo tiempo sepa de impuestos, de cómo enseñar en las escuelas, reducir el gasto en los hospitales, intervenir en los monopolios, en los oligopolios, perseguir el consumo de drogas, establecer los horarios de los comercios, promover iniciativas para el uso del tren… Amable, correcto, atento, despierto, eficaz, las mejores cualidades en un nivel de excelencia allí donde esté, en Ojio o en Nubraska, en, Verhginia o en Nueve Yor .

Tantas habilidades, tan exigentes condiciones no pueden darse a la vez en una misma persona. Es como querer jugar una partida en un único tablero que sea al mismo tiempo de ajedrez, de damas, la oca, el parchís. Los mejores sólo llegan aparentar que saben por dónde se mueven.

Le resulta extraño igualmente que muchos conciudadanos tengan opinión formada sobre cada uno de esos problemas. Sobre el norte de Africa, el extremo oriente, el cono sur o el Artico. Los nuevos contratos, las pensiones, el pago de la deuda, las subvenciones a los combustibles, las ayudas para renovar las viviendas, la compra de nuevos cazas, los sueldos de los controladores aéreos, las medidas para impedir la deslocalización de grandes empresas…

Dalma vive ahora preocupada porque no puede pagar el dentista para su hijo. Al chaval los molares y los premolares se le están disparando en desafiantes direcciones y es muy penoso ver cómo su preciosa cara se vuelve cada día más fea. Ella ahora no puede pensar en nada más que esto.

dscf8920_renamed_21284

Anuncios