-Lo siento pero con su presupuesto no es viable hacer el catálogo que nos pide. Una de dos, o disminuimos considerablemente el número de páginas o lo hacemos en blanco y negro.

-¡Pero son cuadros¡ !No podemos quitarles el color¡

-Imposible con ese dinero. Tres veces más es lo que costaría.

-¿Y un papel más barato? O encuadernarlo con grapas en lugar de cosido…

-Ni aun así. Sin embargo existe otra posibilidad aunque sospecho que me va a decir que no. De una impresión anterior nos sobraron unas tintas especiales que ya sé yo que no vamos a emplear en ningún otro encargo. Si quiere las podríamos utilizar aquí, aunque los colores no van a ser para nada fieles a lo que nos ha traído, serán otros, muy vistosos, porque es un material bueno, pero tendríamos que tratar las imágenes en el ordenador y sustituir los rojos por morados, los verdes por marrones y los azules por violetas, más o menos, pero para serle claro… todos los colores se iban a ver alterados. No, no, ya me doy cuenta que es una locura.

-!Santo cielo¡¿De qué serviría un catálogo que falsea las pinturas? ¿Quién lo iba a querer?

-Le entiendo… Pero si terminara por aceptar esta opción tan poco ortodoxa yo en ese caso pondría una nota al principio explicando muy bien cuál es la conversión de cada color, así podrían por lo menos imaginar cómo son los cuadros de verdad.

Y eso hicieron. Dejaron escrito en la introducción que la impresión no era fiel, los colores no se correspondían con los originales y que para hacerse una idea del desplazamiento tenían que tener en cuenta varias cosas. Por ejemplo: que el color de la fresa que sostiene la muchacha de la lámina en la página 12 no es el que aparece sino el que tendría esa fresa si pudiera madurar y volverse gentilmente sabrosa. Y que el tono de los ojos del montañero de la página 23 no es el que sale impreso sino el color que esos ojos mostrarán cuando deje de sentir miedo. Y para afinar aún más, el resplandor de atardecer de la última hoja no es veraz, sino que debía verse la luz de ese mismo día hora y media antes, cuando se distinguía también el cauce del río y podía verse la manera como rompía el agua en las orillas.Bastaría con aplicar el espíritu de estos tres saltos a todos los colores para ver las obras tal como son.

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