Otro relato de Juan Sukilbide. (Las dos ilustraciones las he hecho esta semana).marijose-recalde

El Luchador

Sé que mi padre ha hablado con el padre de Mor. Ha ido a su casa con la excusa de que pasaba por allí para ver cómo iba la construcción de la nueva vivienda que se está haciendo un pariente nuestro en aquel barrio, del otro lado de la estación de autobuses.

Otras veces he hecho ese camino con él. En la esquina donde vive mi amigo Cheik hay una palmera que debe de medir trece o catorce metros. Mi padre recuerda qué altura tenía esa palmera el año que su hermana se fue a vivir a  Nbour, o hasta dónde llegaba el día en que conoció lo que era un frigorífico.

Habrá llegado cansado, si es que no se ha caído por el camino. Aunque, como todos, procura seguir las rodadas en los caminos de arena, si se aparta para evitar a algún vehículo le puede ocurrir que por no levantar suficiente los pies, se tropiece y caiga. Y habrá parado donde Fatou para comprarse una bolsita de agua y sentarse diez minutos en su banco, donde suelen esperar algunos para usar el teléfono del locutorio.

Pero quería hablar de la pelea. De la de mi hermano contra el hijo de Mor, mañana por la tarde, en el festival del segundo día de carnaval.

Mi hermano Baakir no se va a dejar ganar, que es lo que más o menos le ha pedido mi padre porque quiere llevarse bien con Mor y no darle motivo para ninguna rencilla. Baakir es orgulloso, no le importa ponerse a mal con un anciano por mucho que sea el que organiza los desfiles y el que podría contratarnos para cobrar las entradas de los espectáculos en el Black and White o para limpiar la mañana siguiente.

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